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Los Celestiales: el verdadero poder tras las mutaciones

los celestiales y silver surfer
Los Celestiales y Silver Surfer
por Sergio Alejandro Amira

En lo que al universo Marvel respecta la forma más práctica para definir a un mutante es la de un sujeto que posee un Factor-X activo, el cual le otorga “superpoderes.” La ciencia marveliana, además, establece que el descendiente de una pareja mutante siempre tendrá poderes distintos a los de sus padres, aunque también pueden no tener ninguno, como es el caso de Graydon Creed, que pese a ser hijo de dos mutantes (Mystique y Sabretooth) resultó ser un humano común y corriente al igual que Luna, hija del mutante Quicksilver y la inhumana Crystal. De acuerdo con esta definición Syrin, la hija de Banshee, no podría ser considerada una mutante ya que sus poderes son iguales a los de su padre (lo que a todas luces fue una falta de rigor de los guionistas). Nocturne por otro lado (hija del Nigthcrawler y la Bruja Escarlata de una realidad paralela) efectivamente posee poderes distintos a los de sus progenitores, pero luce exactamente igual que su acrobático padre, lo que nos hace pensar que la piel azul, orejas puntiagudas, cola y demás características son dominantes por sobre el aspecto de humano “normal” que suelen lucir la mayoría de los mutantes.

El Factor-X otorga a los mutantes control de la realidad o de su propio cuerpo en distintos niveles que se traducen en habilidades físicas (superfuerza, metamorfosis, absorción y canalización de energía, invulnerabilidad, etc.) y psiónicas (telekinesis, telepatía, clarividencia, entre otras). La mutación puede también ser sólo anatómica y suele incorporar características animales como en el caso de Wolverine (garras retráctiles, sentidos aumentados), Arcángel (alas de ave) o Nightcrawler (flexibilidad gatuna y cola prensil).

En un principio Stan Lee concibió el surgimiento de los poderes mutantes en concomitancia con la radiación atómica (de ahí el apelativo de “Hijos del átomo”) mientras que en X-Men #59, a cargo de Roy Thomas y Neal Adams se identifica al Sol como la principal fuente emisora de radiaciones mutagénicas. Finalmente se llega al argumento que las radiaciones, no importa su origen, no son en sí las responsables de las mutaciones, sino el agente que activa el Factor-X. ¿Pero de dónde proviene este Factor-X? Pues de unos alienígenas denominados Celestiales. Esta suerte de dioses extraterrestres son obra de Jack Kirby, quien los creó a mediados de los setenta tras su regreso a Marvel luego de trabajar para la DC en el desarrollo del Cuarto Mundo y los Nuevos Dioses de New Genesis y Apokolips. El componente mitológico siempre tuvo un rol preponderante en las creaciones de Kirby y Lee, siendo la incorporación de Thor al Universo Marvel el mejor ejemplo de ello. No es de sorprenderse entonces que Kirby recurriera para la creación de los Celestiales a las nuevas interpretaciones que por aquel tiempo arqueólogos como Erik Von Daniken y demás charlatanes hacían de los mitos y culturas arcaicas, interpretaciones que a grueso modo nos decían que tras todas y cada una de las grandes civilizaciones humanas del pasado (incas, mayas, aztecas, egipcios, sumerios, etc.) se podían encontrar indicios de un tutelaje de seres extraterrestres poseedores de una tecnología superior que fueron adorados como dioses por la ignorante humanidad, a quienes abandonarían tras cumplir su misión “pedagógica.”

Este arco argumental o “retcon” (de retro-continuidad), modificaría substancialmente la historia del Universo Marvel, dotando de un background pseduocientificista a la existencia de los superseres. Al hacerse cargo de esta corriente de revisionismo ufológico, el genial Kirby no sólo agregó un nuevo grado de complejidad al ya complicado Universo Marvel, sino que aportó una explicación más satisfactoria a la planteada en un principio con respecto a las mutaciones. La evolución y las emisiones radioactivas, insuficientes para explicar la existencia de poderes como los descritos en los cómics, dieron paso a la más plausible (pero no menos fantástica) manipulación genética de los primeros humanos sobre la Tierra realizada por seres alienígenas. Algo en lo que creen una cantidad no despreciable de individuos, pese a las devastadoras evidencias científicas que indican lo contrario. Pero este no es un artículo sobre el llamado fenómeno OVNI, así que volvamos a los Celestiales.

De acuerdo a lo concebido originalmente por Kirby, los Celestiales recorren el universo en busca de planetas con vida para someter a sus experimentos. Se desconoce la apariencia que estos gigantescos seres lucen bajo sus armaduras así mismo como su verdaero origen (aunque teorías al respecto abundan, como la que señala que son manifestaciones de Eternidad). Lo que sí se sabe, gracias al trabajo de Kirby y posteriores guionistas como Roy Thomas, es que los Celestiales han visitado la Tierra en cuatro oportunidades anteriores, alterando cada vez el curso de la historia.

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La Primera Hueste Celestial aconteció aproximadamente hace un millón de años y su objeto fue la investigación y manipulación del material genético de los primeros seres humanos. Los resultados de estos experimentos produjeron tres clases de superseres: los eternos (que nunca sufren mutaciones), los deviantes (que sufren significativas mutaciones en cada generación) y los tipos “normales”. En estos últimos los Celestiales dejaron un “dispositivo” genético que, en el caso de algunos les permitirá adquirir superpoderes dadas ciertas condiciones extravagantes (léase explosiones de bombas gamma, mordeduras de arañas radioactivas o baños de rayos cósmicos). En el caso de los mutantes este dispositivo, el ya mencionado Factor-X, se gatilla automáticamente una vez expuestos a suficiente radiación ambiental (los mutantes también poseen ondas cerebrales distintivas, lo que permite registrarlos mediante detectores).

En resumen, los genes que permiten la existencia de los poderes mutantes son distintos a los que conceden los suyos a personajes como Spider-Man o los Cuatro Fantásticos (que obviamente no pueden ser registrados por los detectores mutantes).

La Segunda Hueste Celestial fue hace unos veinticinco mil años en una visita para inspeccionar los resultados de sus experimentos. Considerando contraproducente para sus objetivos la dirección en que la tecnología deviante se estaba encaminando, destruyeron Lemuria, su capital. Esta catastrófica medida desplazó las placas tectónicas causando eventualmente el hundimiento de la Atlántida.

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Los Celestiales

La Tercera Hueste ocurrió hace mil años y su objetivo era el de supervisar el progreso de la raza humana. Los Celestiales en esta ocasión fueron confrontados por un contingente de dioses mitológicos que incluían a Odín de los Asgardianos y a Zeus de los Olímpicos, quienes les expresaron su molestia por las intervenciones que llevaban a cabo en la Tierra. El resultado de este enfrentamiento fue que todas las más prominentes razas de dioses juraron no interferir más en el destino de la humanidad.

La Cuarta Hueste se llevó a cabo en años recientes para juzgar la valía de los humanos ahora que el incremento en la radiación a escala mundial había activado el Factor-X desarrollando mutaciones en proporciones significativas. Los Celestiales consideraron a la humanidad digna de seguir viviendo y se llevaron consigo a un grupo de doce representantes como prueba de la exitosa evolución humana.

La cantidad de Celestiales en existencia es desconocida. Incluso el número de ellos que visitó la Tierra durante la Cuarta Hueste es un misterio. Nueve fueron identificados por nombre y función desempeñada, otros fueron vistos pero no identificados. La Cuarta Hueste fue encabezada por un celestial conocido como Aquél por sobre Todo, quien no abandonó nunca la nave. El líder de campo fue el Celestial conocido como Arishem.

Es sabido que los Celestiales han visitado otros mundos para realizar sus experimentos genéticos, los Skrulls son ejemplo de ello. Los Celestiales han regresado a varios de estos mundos para emitir su temible juicio siendo la Tierra el único planeta que se ha salvado de la destrucción.

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El poder de los Celestiales es desconocido pero basta decir que cada uno de los miembros de la Cuarta Hueste soportaron un ataque frontal de las fuerzas combinadas de los Eternos y los Asgardianos. Arishem ha demostrado suficiente poder como para sellar permanentemente los portales dimensionales hacia los reinos de los dioses. Pese a esto los Celestiales no son indestructibles. Durante la Tercera Hueste combinaron sus fuerzas para eliminar a uno de los suyos que se había rebelado.

Otra demostración del poder de los Celestiales fue que cuando la Cuarta Hueste abandonó la Tierra, erradicaron toda evidencia de sus visitas de la mente y registros de la humanidad. Solo los eternos, deviantes, dioses de otras dimensiones y un reducido número de humanos aún poseen conocimiento de su existencia y actividades pasadas.

Los Celestiales, además, crearon a Ship, la nave sentiente de Apocalipsis y forzaron a Franklin Richards a decidir entre la Tierra del universo Marvel regular o la que él creara en un universo de bolsillo para salvarse junto a los héroes que enfrentaron a Onslaught.

Respecto al asunto del Factor-X, que es lo que finalmente hace mutantes a nuestros queridos mutantes, existe una teoría que señala que al ser este un solo tipo de gen, los poderes mutantes no están genéticamente encriptados sino que más bien representan un amplio espectro de manipulación-energética que se manifiesta en una determinada habilidad al momento de ser activado. Esta teoría señala que los pensamientos y el estado psicológico del mutante al momento mismo de la activación del Factor-X determinan la clase de poder que desarrollará. La serie Tierra X (que no acontece en el universo Marvel oficial) confirma esta teoría. ¿De que otra forma pueden explicarse las nuevas apariencias de personajes como la Pantera Negra y el Duende verde, ambos mutados en versiones de carne y hueso de los trajes que usaban?

En esta saga, además, se ofrece una nueva interpretación del objetivo de las manipulaciones genéticas de los Celestiales. Es revelado que en el interior de la Tierra existe un embrión Celestial en proceso de desarrollo y que Uatu, el alienígena encargado de monitorear nuestro planeta no es otra cosa sino una especie de niñera.

La existencia de los mutantes y otros héroes con superpoderes es entonces una especie de mecanismo de protección para el Celestial en desarrollo, de hecho así lo demuestra la innumerable cantidad de veces que la Tierra ha sido salvada de la destrucción total, por gente como los Cuatro Fantásticos por ejemplo. Este argumento podría ser igual de útil en el universo Marvel oficial, de no ser porque entraría en contradicción con eso de los juicios y posterior destrucción de los planetas considerados “indignos”, donde los celestiales han metido mano.

Los Celestiales

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  • Argen, el Analizador
  • Arishem, Líder de la Cuarta Hueste
  • El que está por encima de todos
  • Eson
  • Gammenon, El Recolector
  • Jemiah, El Analizador
  • Nezzarr de la Cuarta Hueste
  • Oneg
  • Tefral

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3 comentarios en “Los Celestiales: el verdadero poder tras las mutaciones

  1. Leí hasta “Erik Von Daniken charlatán”.

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