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Mes: diciembre 2025

  • Metrópolis de Fritz Lang

    Metrópolis de Fritz Lang

    Metrópolis es un largometraje alemán estrenado en 1927 y, probablemente, es la primera distopía en la historia del cine. Y aquí puedes verla completa…


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    Metrópolis

    Metrópolis (Metropolis) es un filme alemán realizado por la productora UFA, dirigido por Fritz Lang y nos transporta a una distopía urbana futurista. Es una película de ciencia ficción muda, estrenada en 1927 y se considera como uno de los máximos exponentes del cine expresionista alemán.

    Sinopsis

    En una mega metrópolis del siglo XXI, los trabajadores viven encerrados en un gueto subterráneo donde se encuentra el corazón de la ciudad. Incitados por un robot se rebelan contra la clase que ostenta el poder, amenazando con destruir la ciudad que se encuentra en la superficie, pero Freder (Gustav Fröhlich), hijo del presidente de Metrópolis, con la ayuda de María (Brigitte Helm), de origen humilde, intentarán evitar la destrucción, el caos y la guerra civil.

    Argumento

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    En el año 2026, en Metrópolis, una ciudad-estado de enormes proporciones, la sociedad se ha dividido en dos clases sociales: una élite de propietarios y pensadores que viven en la superficie y ven el mundo desde grandes rascacielos; y la clase obrera, que vive encerrada bajo la ciudad y trabajan sin cesar para mantener el estilo de vida de los habitantes de la superficie.

    María , una figura carismática y pacificadora, defiende la causa de los trabajadores, pero en lugar de incitar la revolución, los insta a buscar una salida pacífica. En este contexto, Freder conoce a María y se enamora de ella. Entonces la sigue en secreto hasta el mundo subterráneo de los obreros y observa con sus propios ojos las pésimas condiciones en que viven y trabajan, así como el desdén absoluto de los propietarios, que para no detener la producción, prefieren traer más trabajadores que auxiliar a los que sufren accidentes en ellas. Asqueado por lo que ve, Freder decide unirse a la causa de María.

    Sin embargo, Fredersen, líder político de Metrópolis y padre de Freder, conoce las actividades de María y para no perder el poder, solicita ayuda al científico Rotwang, quien le muestra un robot antropomorfo que puede tomar la apariencia y conducta de cualquier persona, así que deciden suplantar a María. Al robot se le manda promover los disturbios y el descontento, para así permitir a Fredersen lanzar una violenta represión contra los trabajadores. Lo que desconoce Fredersen es que Rotwang utilizará al autómata como un instrumento para su venganza personal contra el presidente de Metrópolis, su hijo y toda la ciudad.

    Interpretación

    Es bastante evidente que la representación del orden social se apoya en el marxismo: dos clases sociales claramente diferenciadas y separadas, en la que una explota y abusa de la otra. Por otro lado, a través del robot también se critica el ideal de la revolución socialista, pues lanza a los trabajadores a la revolución y como resultado, destrozan su medio y sustento, empeorando su situación en lugar de mejorarla.

    Al parecer, la idea es exaltar la colaboración entre clases sociales, en lugar de la lucha de clases, lo que recuerda al nacionalsocialismo y su ideología, pues era la estructura económica corporativista que defendía el programa del Partido Nacional-Socialista de los Trabajadores de Alemania (NSDAP).

    Tiempo después de su estreno, Fritz Lang dio a entender que la idea del corazón como mediador entre la mano (la fuerza del trabajo) y el cerebro (la capacidad directora de la sociedad) era falsa y que por ello ya no le gustaba la película. Tras esta opinión se escondía su descontento respecto de la situación social que se vivía en Alemania y aunque la idea del cerebro, la mano y el corazón pertenece a su esposa y guionista, Thea von Harbou, él era responsable de la misma, al menos en parte, como director de la película.

    Dirección de arte

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    Fritz Lang contaba que la historia de Metrópolis nació en su viaje a Estados Unidos, en octubre de 1924, cuando observó desde su barco el puerto de Nueva York, con sus rascacielos y calles iluminadas. Al regresar, Thea von Harbou se pondría a trabajar en el guion. Esta inspiración se puede relacionar con el rodaje en la materialización de las ideas visuales, más que con la trama, ya que Von Harbou ya tenía la historia perfilada y con un claro tinte político. De hecho, en 1926 publicó la novela en que se basó la película.

    Metrópolis es una ciudad de rascacielos cuya arquitectura art decó recuerda a las ciudades más modernas de entonces, principalmente Nueva York. Entre los edificios se enmarañan las avenidas y las líneas del tren. Las construcciones de la superficie son de una estructura majestuosa, mientras que la ciudad de los trabajadores resulta sencilla, lacónica y sombría.

    En estos dos espacios básicos existen lugares con una arquitectura propia. En la ciudad superficial está la catedral, de líneas góticas y la casa de Rottwang, un edificio antiguo, con aires medievales, que se asemeja más al taller de un alquimista que al laboratorio de un científico. Además, en la ciudad de la superficie hay un jardín que simboliza lo idílico de la vida para los directores de la ciudad y un barrio del pecado retratado con arquitectura oriental. En la ciudad subterránea se distingue una zona clandestina, asociada a espacios cavernosos, una clara alegoría a los cristianos escondidos en las catacumbas durante los tiempos de su persecución.

    Metrópolis (película completa)

    Y para el final dejo lo más importante: la posibilidad de ver Metropolis, la famosa distopía de Fritz Lang.



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  • Vamos a rescatar la verdadera esencia de la Navidad

    Vamos a rescatar la verdadera esencia de la Navidad

    En la nación Ñoño recordamos por qué celebramos esta fiesta en estas fechas. Pero de verdad, sin supersticiones, propaganda o religión.


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    Este post es, tal como indica su título, un intento por desempolvar la verdadera esencia de la Navidad. Claro que en esta fecha, muchos otros tratarán de hacerlo y para lograrlo, levantarán valores y conceptos como la generosidad, el amor o el consumismo, pero nosotros no. Nosotros somos ñoños, así que nuestra bandera de lucha será la verdad y la razón por sobre la superstición y el hábito (viva Spinoza!). Y para hacerlo, debemos escarbar en la historia y buscar los orígenes de la celebración.

    Feliz Navidad a todos los ñoños de buena voluntad

    Como ya muchos saben y los que no, ahora lo sabrán, la Navidad es la farsa más popular de la humanidad. Bueno, quizá no las más grande, pero sí la más famosa. Una mentira que celebramos todos los 25 de diciembre en gran parte del mundo y cuyo verdadero origen es el resultado del sincretismo religioso. Entonces lo primero que hay que responder es: ¿qué es la navidad?

    Nativitas

    pesebre-cristo-belen-navidad

    La Navidad (del latín: nativitas, ‘nacimiento’) es una de las festividades más importantes del cristianismo, junto con la Pascua de resurrección y Pentecostés. Esta orgía de consumo conmemora el nacimiento de Jesús Cristo en Belén y se celebra el 25 de diciembre en la Iglesia católica, en las iglesias evangélicas, en la Iglesia anglicana, en algunas comunidades protestantes y en la Iglesia ortodoxa rumana. En cambio, se festeja el 7 de enero en otras iglesias ortodoxas, que no aceptaron la reforma hecha al calendario juliano para pasar al calendario gregoriano, nombre derivado de su reformador, el papa Gregorio XIII y corresponde al calendario actual. Pero lo importante de toda esta información es que la Navidad se propone, como su nombre indica, para celebrar la natividad (es decir, el nacimiento) de Jesús de Nazaret.

    Existen varias teorías sobre cómo se llegó a celebrar el 25 de diciembre, las que surgen desde los diversos modos de indagar sobre la fecha en que habría nacido Jesús. Según la Enciclopedia Católica, la Navidad no está incluida en la lista de festividades cristianas de Ireneo ni de Tertuliano, las cuales son las listas más antiguas que se conocen. La evidencia más temprana de la preocupación por la fecha de la Navidad se encuentra en Alejandría, cerca del año 200 de nuestra era, cuando Clemente de Alejandría indica que ciertos teólogos egipcios “muy curiosos” asignan no solo el año sino también el día real del nacimiento de Cristo como 25 pashons copto (es decir, 20 de mayo) en el vigésimo octavo año de Augusto lo que evolucionó y desde 221, en la obra Chronographiai, Sexto Julio Africano popularizó el 25 de diciembre como la fecha del nacimiento de Jesús. Para la época del Concilio de Nicea I en 325, la Iglesia Alejandrina ya había fijado el Díes nativitatis et epifaníae. ¿Y para qué tanta fecha y nombre? Solo para esclarecer un detalle: Jesús no nació el 25 de diciembre.

    Sin embargo, la fecha es solo parte de la celebración. También hay que determinar su origen y para eso, retrocedemos en la historia aún más atrás del año 0 y descubrimos que durante el Imperio Romano existió una celebración pagana muy similar a la actual Navidad. Esta fiesta se llamó Saturnales.

    Saturnalia

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    Las Saturnales (en latín: Saturnalia) eran unas importantes festividades romanas, también denominada «fiesta de los esclavos», ya que en ellas los esclavos recibían raciones extras, tiempo libre y otras prebendas. Era una Navidad y un Carnaval al mismo tiempo, y el cristianismo de la antigüedad tardía tuvo grandes dificultades para acabar con esta popular fiesta pagana.

    Las Saturnales se celebraban por dos motivos:

    • En honor a Saturno, dios de la agricultura.
    • Como homenaje a la gran victoria de algún general (fiesta del triunfo).

    Las primeras Saturnales se celebraban del 17 al 23 de diciembre por el fin del período más oscuro del año (o el día más corto del año) y el nacimiento (natividad) del Sol Invictus, el 25 de diciembre, lo que coincidía con el solsticio de invierno.

    Desde el origen de los tiempos, cuando la humanidad abandona su vida nómade y comienza a sembrar su comida, celebra el año nuevo durante el solsticio de invierno. En esa fecha el Sol comienza a acercarse a la Tierra, es decir, los días se hacen cada vez más largos y cálidos. Es cuando surgen nuestras primeras leyendas, mitos que hablan del bien contra el mal, de la vida contra la muerte, porque si los días no se hace más largos y el calor no llega, las plantas no crecen y subyace la muerte para la tribu por la falta de alimento. Por supuesto, una de las primeras metáforas en nacer fue la luz contra la oscuridad, misma que hasta hoy usamos en muchas de nuestras sagas ñoñas: la batalla contra el lado oscuro de la Fuerza, por ejemplo.

    Este reinicio del ciclo vital es una fiesta que todos los pueblos primitivos comparten y como es obvio, depende de qué lado del hemisferio estés. Por ejemplo, los Mapuches celebran el we tripantu durante nuestro solsticio de invierno, alrededor del 21 de junio. Es decir, si la iglesia católica hubiera estado en el hemisferio sur, la Navidad sería durante el invierno y entonces tendría sentido el grueso abrigo blanco y rojo que usa Santa Claus en el verano santiaguino.

    Ahora bien, tal como explicamos, desde los orígenes los pueblos celebran en esta fechas y los romanos no eran la excepción. Con las Saturnales se anuncia el fin de los trabajos en el campo, el final de las cosechas, cuando el ritmo de las estaciones deja a la familia campesina, incluidos los esclavos domésticos, tiempo para descansar del esfuerzo cotidiano o dicho en términos modernos: vacaciones. Y eso, mis estimados ñoños, en aquellos tiempos era un gran motivo de celebración… y hoy también!!

    Pero la fecha y las razones de la celebración que los cristianos se adueñan como propias, no bastan para declarar a las Saturnales como el origen del cumpleaños de Cristo. ¿O sí? Pues no, no basta, y por eso ahora vamos a recordar como se celebraba esta fiesta pagana. Eran siete días de bulliciosas diversiones, banquetes e intercambio de regalos. Las fiestas comenzaban con un sacrificio en el templo de Saturno (en principio, el dios más importante para los romanos después de Júpiter), al pie de la colina del Capitolio, la zona más sagrada de Roma, seguido de un banquete público al que estaba invitado todo el mundo. Los romanos asociaban a Saturno, dios agrícola protector de sembrados y garante de cosechas, con el dios prehelénico Crono, que estuvo en activo durante la mítica edad de oro de la tierra, cuando los hombres vivían felices, sin separaciones sociales. Incluso se ha sugerido que durante las Saturnales, los esclavos cambiaban roles con sus dueños, haciendo del amo un esclavo y del esclavo, el amo.

    Saturnalia o Navidad

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    Existen diversas teorías sobre cómo la Navidad llega a celebrarse el 25 de diciembre y estas teorías, dependen, como es obvio, de la postura ideológica del autor. Algunos opinan, como William J. Tighe, que en el siglo III se celebraría el nacimiento de Cristo el 25 de diciembre, antes de que los romanos celebraran la fiesta del Sol invencible (Sol Invictus). Recordar que los romanos y su imperio, se hizo cristiano 2 siglos después del año 0.

    Para otros autores, la antigua celebración del 25 de diciembre (natalis invicti Solis y Saturnales), fue adaptada por la Iglesia católica en el tercer siglo d. C. para permitir la conversión de los pueblos paganos. Cabe mencionar que en esos tiempos violentos, la naciente Iglesia Católica, en su afán de destruir a las demás religiones, asesinó a cuanto líder pagano se atravesó en su camino, y pueblos y ciudades enteras fueron arrasadas en nombre de Cristo.

    Más astuto, el papa Liberio se dio cuenta que de destruir a los paganos, solo aumentaba el odio hacia su iglesia. Por eso optó por el más diplomático «si no puedes vencerlos, únete a ellos». De ahí que la principal fiesta cristiana coincida con la principal fiesta pagana.

    Otra teoría, fundada en documentos históricos, sugieren que las celebraciones de Saturno durante la semana del solsticio, y que eran el mayor acontecimiento social de la época, llegaban a su apogeo el 25 de diciembre y para hacer más fácil que los romanos pudiesen convertirse al cristianismo sin abandonar sus festividades, el papa Julio I pidió en el 350 que el nacimiento de Cristo fuera cambiado a esa fecha. Finalmente, en el año 354, el papa Liberio decreta este día como el nacimiento oficial de Jesús de Nazaret.

    Algunos mantienen que el 25 de diciembre fue adoptado solamente en el siglo IV como fiesta cristiana, después de que el emperador romano Constantino I el Grande se convirtiera al cristianismo para animar un festival religioso común y convertir a los paganos. La lectura atenta de expedientes históricos indica que la primera mención de un banquete «navideño» fue en Constantinopla y no sucedió sino hasta el año 379, en la época de Gregorio Nacianceno.

    Conclusión

    Como se aprecia, las fiestas Saturnales, condensadas en un día, el del Sol Invictus, son en esencia, la Navidad de hoy. Una fiesta donde todos celebran y se intercambian regalos, un «feriado irrenunciable», un día para festejar y descansar. Y eso es, más o menos, lo que todos festejamos.

    Sin embargo, la respuesta definitiva de cómo llega a transformarse Saturnalia en Navidad es algo que probablemente nunca sabremos, pero no importa, pues finalmente lo importante es festejar.

    Origen de la Navidad

    Y yo acabo esta nota deseándoles a todos una Feliz Saturnalia para todos los ñoños de buena voluntad (o es muy «sincrético» lo que estoy diciendo).

    por I. C. Tirapegui

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  • Mary Shelley: emperatriz de la Nación Ñoño

    Mary Shelley: emperatriz de la Nación Ñoño

    Al escribir Frankenstein, Mary Shelley se autoproclamó la Emperatriz de la nación Ñoño. ¿Por qué? Eso lo descubrirás al leer esta entrada…


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    Cuando se habla de los cimientos del arte fantástico moderno —ciencia ficción, terror y fantasía— hay un nombre que se eleva por encima de todos: Mary Wollstonecraft Shelley.

    Su obra marcó el punto exacto donde la imaginación dejó de ser un mero ornamento literario y se convirtió en un territorio independiente: la nación Ñoño, un imperio donde lo monstruoso, lo futurista y lo mágico gobiernan con absoluta libertad.

    Comencemos por el principio, respondiendo la pregunta obvia: ¿quién es Mary Shelley?

    Mary Shelley

    Mary Shelley nació en Londres en 1797, hija de dos gigantes intelectuales: la filósofa feminista Mary Wollstonecraft y el pensador político William Godwin. Por desgracia, quedó huérfana de madre al nacer, un hecho que marcaría profundamente su vida y que más tarde resonaría en su obra. Sin embargo, esto no evitó que creciera en un ambiente donde la literatura, la filosofía y el debate intelectual eran parte del día a día.

    A los 16 años inició una relación con el poeta Percy Bysshe Shelley, con quien escapó a Europa. Su vida estuvo llena de viajes, pérdidas, discusiones filosóficas y una intensa búsqueda creativa. Todo esto formaría el sustrato emocional y conceptual para su obra literaria.

    Libros de Mary Shelley

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    Aunque su fama se concentra en Frankenstein, Mary Shelley escribió muchos otros libros. Aquí listo la bibliografía más relevante de Mary Shelley:

    • Frankenstein o el moderno Prometeo (1818): la novela que cimenta la ciencia ficción.
    • Valperga (1823): novela histórica ambientada en la Italia medieval.
    • El último hombre (1826): una de las primeras novelas posapocalípticas, adelantada por un siglo al género.
    • Perkin Warbeck (1830): exploración histórica en torno al pretendiente al trono inglés.
    • Falkner (1837): novela psicológica centrada en los vínculos emocionales.
    • Relatos, ensayos y biografías: Mary también desarrolló una prolífica carrera como editora y escritora de no ficción, incluida la edición póstuma de la obra de Percy Shelley.

    Datos ñoños que todo fan debe conocer:

    • Mary Shelley escribió Frankenstein a los 18 años.
    • Es la primera persona documentada en la historia que imagina la creación de vida mediante un proceso científico.
    • El último hombre anticipa pandemias globales, sociedades colapsadas y un protagonista solitario, temas que hoy siguen vigentes en la sci-fi moderna.
    • Tuvo que publicar muchas veces en anonimato para ser tomada en serio.

    Frankenstein o el moderno Prometeo

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    La criatura de Frankenstein reimaginada antes y ahora.

    Las circunstancias de su creación

    En 1816, durante el famoso “año sin verano”, Mary y Percy Shelley visitaron a Lord Byron en Suiza. El clima extremo, consecuencia de la erupción del volcán Tambora, mantuvo a todos encerrados durante días. Entre tormentas, lecturas de terror alemán y largas conversaciones sobre ciencia, literatura y filosofía, Byron propuso un juego:
    cada uno debía escribir una historia de terror.

    Entonces Mary tuvo una visión inquietante: un científico obsesionado contemplando el cuerpo inerte de una criatura artificial que abre los ojos por primera vez. Esa imagen fue suficiente para iniciar una obra que cambiaría la historia de la literatura.

    Resumen de la historia

    La novela sigue a Víctor Frankenstein, un joven científico que busca penetrar los secretos de la vida. En su obsesión, crea una criatura hecha de fragmentos humanos. Al ver su obra terminada, Víctor se horroriza y la abandona.
    La Criatura, rechazada por todos, aprende a hablar, a leer y comprender el mundo, pero también descubre el dolor del rechazo. Su soledad se convierte en rabia, y exige a su creador una compañera. Víctor se niega, desatando una persecución trágica que los llevará a ambos al límite del mundo conocido.


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    Reseña

    Frankenstein no es solo una novela pionera del terror gótico ni una curiosidad histórica escrita por una adolescente brillante. Es una obra total: literaria, filosófica, científica y política. Mary Shelley construye aquí una reflexión monumental sobre el ser humano, capaz de adelantarse más de un siglo a inquietudes que hoy consideramos propias de la ciencia ficción contemporánea.

    La novela se articula como una serie de relatos enmarcados, donde cada voz añade un nivel de interpretación: Robert Walton, el explorador que busca conquistar el Ártico; Victor Frankenstein, el científico que desafía los límites de la naturaleza; y la Criatura, cuya elocuencia y lucidez transforman por completo la manera en que leemos el conflicto central. Esta estructura permite un juego de espejos entre narradores, todos obsesionados por lo prohibido, lo que amplifica el tono trágico y filosófico del relato.

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    Uno de los logros más notables de Shelley es la inversión del mito clásico: mientras Prometeo roba el fuego a los dioses para entregar progreso a la humanidad, Victor Frankenstein usurpa un poder creador sin estar dispuesto a asumir sus consecuencias éticas. Su “fuego” ya no es divino, sino científico: galvanismo, anatomía, experimentación. Pero su falla radica en algo más profundo: carece de responsabilidad moral. En este sentido, Shelley anticipa con exactitud sorprendente los dilemas éticos de la biotecnología, la inteligencia artificial y la manipulación genética. La criatura no es monstruosa por naturaleza; es la sociedad —y en especial su propio creador— quien la transforma en un símbolo del rechazo y la tragedia.

    La Criatura, dotada de una humanidad dolorosa y compleja, es el verdadero corazón del libro. Su aprendizaje autodidacta, su cuestionamiento sobre el bien y el mal, y su deseo desesperado de pertenencia componen uno de los retratos psicológicos más sensibles de la literatura del siglo XIX. Además, Shelley invierte la lógica del terror: el lector descubre que teme menos al monstruo que al científico que lo abandona. La novela obliga a preguntarse quién es realmente la aberración, y la respuesta cambia con cada capítulo.

    El paisaje gótico —las montañas nevadas, los laboratorios clandestinos, los bosques oscuros, el Ártico desolado— sirve como escenario emocional más que físico. Cada entorno refleja el estado interior de sus protagonistas: la soledad inabarcable, la culpa, la obsesión y el anhelo de redención. Shelley convierte la atmósfera en un elemento narrativo tan importante como los personajes y esa estética ha moldeado dos siglos de arte fantástico.

    Quizá sea por eso que Frankenstein es un clásico de la literatura universal, o quizá sea porque es una obra que refleja a la perfección el espíritu de su tiempo. Sin embargo, creo que la principal razón es la pregunta que plantea: ¿qué responsabilidad tiene el creador sobre lo que crea? En tiempos de avances científicos vertiginosos y tecnologías capaces de modificar la vida, la advertencia de Mary Shelley resuena con más fuerza que nunca.

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    La emperatriz Mary Shelley

    Es cierto que esta adolescente no creó el arte fantástico, solo trabajó dentro del vasto imperio de los géneros artísticos ñoños. Pero son las consecuencias de su trabajo lo que nos convoca. Al escribir Frankenstein o el moderno Prometeo, Mary Shelley no solo fundó la ciencia ficción, sino que también separó, con precisión quirúrgica, los tres géneros ñoños por antonomasia: fantasía, terror y ciencia ficción.

    Frankenstein fue la primera novela de ciencia ficción como tal, porque usa la ciencia para justificar lo fantástico. Pero además, esta es una historia de terror, y como tal posee muchos de los elementos característicos de la novela gótica. Y esta dualidad es lo que separa definitivamente los grandes géneros ñoños.

    Frankenstein define qué es el arte de ciencia ficción, pero también establece cuál es la diferencia con el arte de terror. Y al fijar estos límites, dejó afuera al primer gran género ñoño: la fantasía. De esta forma, ya sea por acción u omisión, definió a los tres géneros artísticos ñoños por antonomasia.

    Desde entonces, cada vez que entramos a cualquier ñoñoverso, debemos cruzar por una de las tres puertas que Mary Shelley abrió tanto tiempo atrás. Y es por esta razón, que ella es la emperatriz indiscutida de la nación Ñoño.

    Sin embargo, en la nación Ñoño no creemos en visiones únicas o respuestas correctas. Por eso, les dejo una selección de video que se inspiraron en Frankenstein o el moderno prometeo, la inmortal obra de Mary Shelley.

    Frankenstein en video

    Con esto me despido, pero como siempre, no olvides comentar y compartir esta entrada.

    Nos leemos…


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  • Los kanji de Dragon Ball

    Los kanji de Dragon Ball

    Descubre qué son los kanji, cuáles usan los diversos personajes de Dragon Ball, por qué y cuál es su significado.


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    Si hay algo que Dragon Ball logró como pocas obras del manga y el anime es convertir elementos culturales japoneses en símbolos universales. Entre ellos, los kanji, símbolos impresos en la ropa de Gokū, sus maestros, aliados y enemigos. Estos emblemas no son decoración, sino que cuentan una historia, definen las etapas de sus usuarios.

    ¿Qué es un kanji?

    Un kanji es un carácter de origen chino utilizado en la escritura japonesa. A diferencia de los alfabetos fonéticos, cada kanji representa una idea, un concepto o un significado, no solo un sonido. Por ejemplo, un mismo kanji puede leerse de distintas formas según el contexto, pero mantiene una base semántica estable.

    En el japonés moderno, los kanji conviven con dos silabarios fonéticos: hiragana y katakana. Mientras estos últimos indican sonidos, los kanji aportan densidad conceptual. Por eso son ideales para nombres, valores morales, títulos y, como en Dragon Ball, para definir identidades.

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    Historia de los kanji

    Los kanji nacen en China hace más de tres mil años, durante la dinastía Shang, como pictogramas grabados en huesos y caparazones. Con el tiempo evolucionaron desde dibujos concretos (sol, árbol, persona) hacia símbolos más abstractos (ley, poder, espíritu).

    Japón adopta los kanji entre los siglos V y VI d.C., principalmente a través de Corea. Al no coincidir el chino con el japonés hablado, los caracteres se reinterpretan y adaptan, generando lecturas múltiples. Este proceso explica por qué un mismo kanji puede tener lectura china (on’yomi) y lectura japonesa (kun’yomi).

    Akira Toriyama, profundamente influenciado por la cultura tradicional, el folclore chino y el Viaje al Oeste, entendió muy bien este poder simbólico.

    Importancia de los kanji de Dragon Ball

    Toriyama usa kanji simples, legibles y conceptualmente potentes. Cada uno dice más de lo que parece, y en Dragon Ball, cumplen varias funciones clave:

    • Identifican escuelas y linajes (Tortuga, Grulla).
    • Marcan etapas vitales de Gokū (de discípulo a maestro).
    • Reflejan lineamientos morales (dios, demonio).
    • Funcionan como iconos narrativos, reconocibles incluso sin saber japonés.

    Los kanji de Dragon Ball y su significado

    A continuación, los kanji más importantes y sus respectivos personajes de Dragon Ball, con su traducción y contexto narrativo.

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    亀 – Kame (Tortuga)

    Significado: Tortuga
    Personaje asociado: Maestro Roshi (Kame Sen’nin)
    Contexto: La tortuga simboliza longevidad, sabiduría y paciencia. Es la base de la Escuela Tortuga, donde Gokū aprende disciplina, esfuerzo y humildad. Es el kanji del origen.

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    鶴 – Tsuru (Grulla)

    Significado: Grulla
    Personajes asociados: Tenshinhan, Chaoz
    Contexto: Rival de la Escuela Tortuga. Representa una visión más rígida y marcial del entrenamiento. La grulla, en la tradición oriental, se asocia a la altivez y la disciplina extrema.

    楽 – Raku (Alegría)

    Significado: Disfrute, gozo, tranquilidad
    Personaje asociado: Gokū niño
    Contexto: El primer kanji que usa Gokū. Resume su carácter inicial: pelea porque le gusta, sin ambición ni malicia. Es el espíritu puro del combate.

    火 – Ka (Fuego)

    Significado: Fuego
    Personaje asociado: Yamcha (etapa temprana)
    Contexto: Representa energía, ímpetu y temperamento. Aunque menos recordado, refuerza la idea de pasión y fuerza primaria.

    界 – Kai (Mundo / Plano)

    Significado: Mundo, esfera, plano de existencia
    Personaje asociado: Kaio-sama
    Contexto: Aparece durante el arco Saiyajin. Introduce la dimensión cósmica de la serie y la jerarquía del universo.

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    Majin Boo gordo se come a Dabura

    魔 – Ma (Demonio / Maligno)

    Significado: Demonio, maldad, corrupción
    Personajes asociados: Piccolo Daimaō, Majin Buu, Vegeta Majin
    Contexto: No significa “demonio cristiano”, sino energía corrupta o desviada. Es uno de los kanji más potentes y ambiguos de la serie.

    神 – Kami (Dios)

    Significado: Deidad, espíritu divino
    Personaje asociado: Kami-sama
    Contexto: Representa el orden, el equilibrio y la vigilancia del mundo. En Dragon Ball, los dioses no son omnipotentes, sino guardianes limitados.

    天 – Ten (Cielo)

    Significado: Cielo, lo celestial
    Personajes asociados: Ten Shin Han, dioses superiores
    Contexto: Asociado a lo elevado, lo trascendente. En Tenshinhan, refuerza su origen casi mítico.

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    飯 – Han (Arroz / Comida)

    Significado: Arroz, comida
    Personaje asociado: Gohan
    Contexto: Un kanji doméstico y cotidiano. Toriyama lo usa con ironía: Gohan está destinado a algo grande, pero su nombre remite a lo común, a la vida civil.

    悟 – Go (Iluminación / Comprensión)

    Significado: Entender, despertar, iluminación
    Personaje asociado: Gokū adulto
    Contexto: El kanji definitivo de Gokū. Ya no pelea solo por diversión, sino con comprensión del mundo y de sí mismo. Es un concepto profundamente budista.

    全 – Zen (Totalidad)

    Significado: Todo, completo
    Personaje asociado: Zen’ō
    Contexto: El rey de todo. El kanji refleja su naturaleza absoluta y aterradora: no es sabio ni cruel, es total.

    Kanji, filosofía y narrativa visual

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    Los kanji de Dragon Ball no son un adorno estético: son parte esencial de su lenguaje narrativo. Con raíces milenarias y significados profundos, Akira Toriyama los convierte en una herramienta para hablar sobre el crecimiento, los conflictos y la trascendencia.

    Entenderlos es entender un poco más por qué Dragon Ball no es solo un anime de peleas, sino una obra que mezcla acción, mitología y filosofía oriental en estado puro.


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    categoría: arte ñoño
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  • Arte conceptual de Titanes del Pacífico

    Arte conceptual de Titanes del Pacífico

    Antes de ser esas criaturas colosales y máquinas imposibles que arrasaron toda la ciudad, fueron inofensivos dibujos en papel.


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    La dirección de arte es el cimiento visual del cine fantástico. Antes de que un Kaiju emerja del océano o un Jaeger entre en combate, existe un proceso de diseño que define su forma, escala, textura y coherencia interna. En Titanes del Pacífico, el arte conceptual permite dar identidad a cada monstruo y robot, construyendo un universo creíble donde lo gigantesco se siente real. Estos bocetos no son adornos: son la base narrativa y estética sobre la que se levanta todo el espectáculo visual.

    Antes de iniciar cualquier producción audiovisual es necesario definir lo que se llama «Dirección de Arte», o en palabras más coloquiales, cómo se verá la película. Y en el caso de Pacific Rim, una de las partes más importantes de la dirección de arte es la creación de los Kaiju o monstruos que viene a destruir el planeta. Y para eso se trabaja por etapas. Lo primero es diseñar los monstruos, luego definir la paleta de colores y por último, crear las maquetas que darán origen a los render 3D.

    En este caso, el director de la película es Guillermo del Toro, conocido por su increíble imaginación visual y por el desarrollo de un arte conceptual original y siempre sorprendente. Y por supuesto, Titanes del Pacífico no fue la excepción. Por eso hoy les dejo una serie de bocetos Titanes del Pacífico y las consiguientes maquetas, ilustraciones y demás artilugios, que son la base para la creación de estos monstruos apocalípticos y los efectos especiales que les darán visa.

    Bocetos Titanes del Pacífico

    Fuente de las fotografías: Concept Art
    Afiches >>
    Más sobre Titanes del Pacífico >>

    Y antes de despedirnos, una selección de videos de

    Pacific Rim


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  • Ciencia Ficción

    Ciencia Ficción

    La ciencia ficción (a.k. ficción especulativa o ficción científica) es la denominación de uno de los 3 géneros ñoños por antonomasia, junto con el Terror y la Fantasía. Un título que es aplicable a todas las formas del arte fantástico.


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    Entre los estudiosos del género no hay consenso sobre una definición formal, así que el objetivo de este ensayo es crear una que resulte apropiada para nos, la nación Ñoño. Para ello revisaré la historia de la ciencia ficción, crearé una cronología de la sci-fi, buscaré causalidades y relaciones entre escritores, épocas y temáticas, analizaré diversos puntos de vista y finalmente, definiré la ciencia ficción de una forma medianamente correcta, pero perfecta para el uso cotidiano de los ciudadanos de la nación Ñoño.

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    Uno de los problemas iniciales a la hora de consensuar una definición, radica en una mala traducción del género en inglés. Science fiction no es ciencia ficción, sino ficción sobre la ciencia o de la ciencia. De ahí que resulte mucho más lógico el otro popular nombre que recibe la ciencia ficción: ficción especulativa. Porque la idea inicial era referirse con este término a las novelas que especularan sobre los futuros avances científicos y sus efectos.

    El problema comienza, probablemente, al obviar el valor del guion en el idioma inglés. Por ejemplo: science-fiction novel se traduce literalmente como novela de ciencia ficción. Pero no es lo mismo cuando se usan sin guion 2 sustantivos juntos, como es el caso de «science fiction» (p/e cold war es guerra fría, no fría guerra). Por eso, también hay quienes sugieren usar «ficción científica», como una traducción más apropiada.

    Pero más allá del debate lingüístico o las diferencias entre significados y significantes, el concepto Ciencia Ficción ya está arraigado y más que aceptado en nuestra cultura hispanoparlante. Aunque claro, la definición sigue sin consenso.

    Otro problema que influye en esto, es que como todo concepto sujeto al uso social, en la medida que se populariza, adquiere vida propia. Por eso, para comprender su evolución, es necesario analizar la historia de la ficción científica.

    Historia de la ciencia ficción

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    Origen

    El término «ciencia ficción» fue acuñado por la industria editorial a principios del siglo XX. Antes de su uso masivo, los textos de este tipo recibían diversos nombres, como viajes fantásticos, relatos de mundos perdidos, utopías o novelas científicas.

    Sobre su origen preciso, hay varias versiones. La más aceptada dice que un editor de revistas de ficción científica, llamado Hugo Gernsback, creó la palabra «scientifiction» para una de sus publicaciones, pero al poco tiempo se vio obligado a vender la revista que tenía ese nombre. Al hacerlo, también vendió los derechos sobre el término y muy a pesar suyo, ya no pudo usarlo de nuevo. Sin embargo, no cejó en sus empeños y para 1920, Gernsback editaba una de las revistas de género fantástico más conocidas en USA: Amazing Stories. Al no poder ocupar su creación original, el señor Gernsback se vio obligado a crear otro concepto para vender su revista. Así fue como como empezó a usar de forma sistemática el término «ciencia ficción» y para 1926 ya estaba posicionado en la mente de sus lectores.

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    A pesar de que antes no existía el concepto, el género sí. Ejemplos de libros de esta «proto ciencia ficción» hay muchos. En Francia existían «Le voyageur philosophe dans un pays inconnu aux habitants de la Terre» (1761) de Daniel Jost de Villeneuve y «El año 2440» (1771) de Louis-Sébastien Mercier. En España estaba «Viaje estático al mundo planetario» (1780) de Lorenzo Hervás y «Panduro y el Viaje de un filósofo a Selenópolis» (1804) de Antonio Marqués y Espejo. Por nombrar algunos.

    En este contexto, algunos opinan que la primera obra de ciencia ficción, como tal, se remonta a 1818, al Frankenstein o El moderno Prometeo de Mary Shelley. Sin embargo, otros ven elementos de la ciencia ficción en mitos y leyendas de muchos siglos antes (por ejemplo, Dédalo construyó estatuas de madera capaces de moverse solas; o en palabras contemporáneas, robots de madera).

    Sin embargo, la mayoría reconoce que la obra maestra de Mary Shelley significó un antes y un después para la literatura de ficción especulativa científica. Claro que el género, y por consiguiente, Frankenstein, no tuvo un inicio fácil. Pero Shelley insistió con otra obra: El último hombre.

    En la década de 1830, el estadounidense Edgar Allan Poe se unió al nuevo género con relatos como La incomparable aventura de un tal Hans Pfaal, El poder de las palabras, Revelación mesmérica, La verdad sobre el caso del señor Valdemar, Un descenso al Maelström, Von Kempelen, etc.​ Dichos relatos reúnen algunos de los elementos primitivos de la ciencia ficción, como eran los viajes en globo y la especulación cosmológica, presente en su ensayo Eureka.

    En la década de 1850 aparece quien será uno de los autores más prolíficos del siglo XIX en esta área: Julio Verne. La aparición de su obra supone el impulso definitivo para el género, aunque en el señor Verne se aleja del miedo al desarrollo científico y en su lugar, se une al pensamiento de moda por aquella época: el Positivismo.

    Cronología de la ciencia ficción

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    Ciencia ficción primitiva

    La rama europea de la ciencia ficción comenzó a mediados del siglo XIX con Julio Verne y se consolida con las novelas de H. G. Wells. Antes, durante y después de estos dos titanes, los relatos y novelas cortas de ficción especulativa aparecía en las publicaciones periódicas de aquella época. Debido a esta proliferación de obras, hubo muchos creadores que utilizaron ideas científicas como sustento de sus narraciones. Por ejemplo, Sir Arthur Conan Doyle también escribió ciencia ficción e incluso Charles Dickens se aventura en el territorio de la especulación científica con su novela Bleak House (1852).

    El siguiente gran escritor británico de ciencia ficción fue John Wyndham (1903-1969), a quien le gustaba llamar a sus obras con el nombre de «fantasía lógica». Antes de la Segunda Guerra Mundial, Wyndham escribía para revistas pulp, pero tras la guerra se hizo famoso con sus novelas El día de los trífidos (1951), El kraken acecha (1953), Las crisálidas (1955) y Los cuclillos de Midwich (1957).

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    También se destaca la figura de Karel Čapek, introductor del término robot en su obra teatral R.U.R. y creador del clásico de la ciencia ficción «La guerra de las salamandras» (1937). España también aportó lo suyo, con el escritor Enrique Gaspar y su libro El Anacronópete (1887). Además, a finales del siglo XIX y principios del XX, numerosos autores escriben relatos, novelas y obras de teatro de ciencia ficción, como Miguel de Unamuno, Azorín, Vicente Blasco Ibáñez, Agustín de Foxá, Ramiro de Maeztu o Jardiel Poncela.

    En Estados Unidos el género se remonta a Mark Twain y su novela «Un yanqui en la corte del rey Arturo» (1889), donde el autor usa términos científicos para sustentar su fantasía de un gringo que es transportado en el tiempo hasta, adivinen donde… la corte del rey Arturo. Alguien podría decir que este texto encaja mejor en las novelas de caballería, pero muchos opinan que en el fondo, la obra especula (de forma acertada) sobre la decadencia de las estrategias de guerra de los caballeros europeos, merced de las nuevas armas y las tácticas de la Primera Guerra Mundial.

    Otro autor que escribió historias de este tipo, es Jack London. Dentro de aquellas, destaca «The Red One» (sobre extraterrestres), «El talón de hierro» y «La invasión sin precedentes» (sobre el futuro). También escribió una obra sobre la invisibilidad y otra sobre un arma de energía para la que no existía defensa alguna. Estas historias impactaron en el público estadounidense y comenzaron a perfilar algunos de los temas clásicos de la ciencia ficción.

    Pero el autor más influyente en el nacimiento de la ciencia ficción en Estados Unidos es Edgar Rice Burroughs. Él inicia su carrera con Bajo las lunas de Marte (1912) y continuó en este género durante el resto de su vida. Aunque por lejos su personaje más famoso fue Tarzán, las historias de John Carter (ciclo de Marte) y Carson Napier (ciclo de Venus) son considerados joyas de la proto ciencia ficción.

    No obstante, el nombre de ciencia ficción nace, como ya mencionamos, en 1926 de la mano de Hugo Gernsback y su revista Amazing Stories, dedicada exclusivamente a este género. Aunque el éxito de esta publicación dio origen a otras similares, como Weird Tales y Black Mask, estas revistas no gozaban de la aprobación de la crítica seria. Sin embargo, fue en estas revistas donde empezaron su carrera algunos de los grandes escritores del género, como Howard Phillips Lovecraft, Fritz Leiber, Robert Bloch, Robert E. Howard, etcétera.

    La Edad de Oro (1938-1950)

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    En 1938, el editor John W. Campbell inicia su carrera en la revista Astounding Science Fiction y de su mano se consagran los nuevos maestros del género: Isaac Asimov, Arthur C. Clarke y Robert A. Heinlein. Con ellos, la ciencia ficción ganó su estatus de género literario. También ayudó que autores famosos escribieran obras en clave de especulación científica, como Karel Čapek, Aldous Huxley, C. S. Lewis y en castellano, Adolfo Bioy Casares y Jorge Luis Borges.

    Después de la Segunda Guerra Mundial se produce una transición del género y los cuentos breves son reemplazados por novelas con argumentos más complejos. Aunque sin duda, el éxito de las revistas pulp con portadas de monstruos o robots, y mujeres semi desnudas, significó la consagración del género de la ficción científica.

    La Edad de Plata (1951-1965)

    La primera novela notable de la posguerra no fue escrita por un autor del género. Sin embargo, la fama mundial le llegó a George Orwell después de escribir «1984» (1948). Y a él le siguieron una lista interminable de grandes escritores de ciencia ficción, como Robert A. Heinlein, Isaac Asimov, Arthur C. Clarke, Philip K. Dick, Ray Bradbury, Frank Herbert y Stanislav Lem, entre muchos otros. Aunque los antes mencionados fueron la columna vertebral del género hasta finales de siglo XX.

    En cuanto a títulos, de esta época son los clásicos «Crónicas marcianas» y «Fahrenheit 451» de Ray Bradbury, «Mercaderes del espacio» de Frederik Pohl y Cyril M. Kornbluth, «Más que humano» de Theodore Sturgeon, «El fin de la eternidad» de Isaac Asimov, y «Lotería solar» y «El hombre en el castillo» de Philip K. Dick. De nuevo, entre muchos otros.

    Por esto, y a pesar de que la academia ha calificado como «edad de oro» a la etapa comprendida entre los años 1938 y 1950, muchos opinan que la época dorada debería extenderse unos quince años, hasta la publicación de la opera magna de Frank Herbert, Dune (1965).

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    Quizá la razón de esta separación sea porque en esta época, el género toma vuelo propio y se apodera de otras expresiones artísticas, como el cine y la televisión. Por eso, en la nación Ñoño no nos referimos al género como literatura de ciencia ficción, sino que hablamos de obras de ciencia ficción como todas aquellas expresiones artísticas, que se versen sobre la ficción especulativa o científica.

    Si esto parece muy amplio, no es nada comparado con la amplitud que tomará el género en los años venideros.

    La Nueva Ola

    Los años transcurridos entre 1965 y 1972 son el período de mayor experimentación en la historia del género. Los temas tratados en las obras de ciencia ficción se alejaron de los robots e imperios galácticos, y se centraron en tópicos menos explorados, como la consciencia, los mundos interiores, la relativización de los valores morales, etcétera.

    Esto dio origen a nuevos subgéneros de la ciencia ficción, como el ciberpunk, el steampunk y otros subgéneros menos populares, como el biopunk o el retrofuturismo. Con ellos nace lo que hoy conocemos como la ciencia ficción moderna o contemporánea.

    Ciencia ficción contemporánea

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    Debido a la amplitud de temas abordados y a la variedad de formas tomadas, la ciencia ficción se ha dividido en varios subgéneros, muchos de los cuales agregan el postfijo «punk» a sus nombres. Esto por analogía con el «ciberpunk», que fue el primero en usarlo. Algunos de estos subgéneros son:

    • Ciberpunk: en 1980, con las computadoras y la aparición de las primeras redes informáticas, jóvenes autores desarrollaron el movimiento ciberpunk. Este término aglutinaba una visión pesimista de un futuro dominado por la tecnología y un capitalismo salvaje, con un ideario «punk», visto a través de personajes rebeldes, subversivos e incluso anarquistas. Ejemplo de ello son los escritores William Gibson, Bruce Sterling y Neal Stephenson.
    • Postciberpunk: a principios de la década de 1990, los autores de ciencia ficción comenzaron a rechazar la rebeldía y exaltación de la marginalidad del ciberpunk, y se alejaron de los clichés del subgénero. Para ello, las historias postciberpunk tomaban la tecnología con una visión más positiva y eran más frecuente que los protagonistas sean integrantes respetables de sus comunidades, como científicos, militares, policías e incluso, políticos. Además, los conflictos se centraron en mantener o mejorar el statu quo, no en destruirlo. Algunos autores de esta corriente son Nancy Kress, Greg Egan, Tad Williams, Charles Stross, Richard Morgan y Neal Stephenson (Snow Crash, de 1992).
    • Steampunk: se trata de historias de ciencia ficción que imaginan el uso de avanzada tecnología basada en el motor a vapor, y situadas durante la Revolución Industrial y la época victoriana.
    • Biopunk: aquí la ficción especulativa se centra en el impacto de los grandes avances de la biotecnología, y se sitúan tanto en un pasado anacrónico., como en el presente o el futuro. Ejemplos de obras de este estilo son el filme Gattaca, o la saga de videojuegos Bioshock.
    • Retrofuturismo: son relatos que en tono serio o irónico, retoman el entusiasmo por el futuro y la imaginería optimista de los años 1930, 1940 y 1950. Ejemplos de este subgénero serían la obras «Sky Captain» y «El mundo del mañana».

    Otros subgéneros popularmente aceptados son:

    • Distopías
    • Ucronías
    • Historia contrafactual
    • Ciencia ficción militar
    • Space opera
    • Planet opera
    • Space western
    • etcétera

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    La proliferación del género en otros medios

    Aunque la ciencia ficción está ineludiblemente ligada a las revistas pulp y a través de ella, a la literatura, la popularidad del género y su avasallador éxito lo hizo mutar y adaptarse a casi todos los formatos del arte fantástico. Para revisar este fenómeno, comencemos con el formato más popular: la caja idiota.

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    Televisión

    La ciencia ficción apareció en televisión durante la época de oro del género, primero en Gran Bretaña y después en Estados Unidos. Debido a su formato audiovisual, la televisión necesita menos explicación para dar verosimilitud a sus historias y como resultado, los límites del género son percibidos de forma menos estricta que en los medios impresos.

    Al expandir las fronteras, guionistas y espectadores aceptan estándares cada vez más fantásticos, lo que provoca que el género de la ficción especulativa científica se expanda y desde mi punto de vista, transforma para siempre el espíritu original de la science fiction y consagra el concepto de ciencia ficción que hoy usamos.

    Los programas de televisión más famosos y duraderos de este género son Doctor Who, Star Trek, Galáctica y Stargate, entre otros.

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    Cine

    La ciencia ficción ha existido desde los inicios del cine, quizá porque la tecnología usada para la reproducción de películas en la pantalla grande, era considerada casi ciencia ficción durante sus primeros años. La primera filmación de este género debe ser la adaptación que hizo Georges Méliès del clásico de Julio Verne: De la Tierra a la Luna. Sin embargo, desde la década de 1930 hasta la de 1950, el género se limitaba a la producción de películas de cine B. Quizá esto se debía a la mala calidad de los efectos especiales.

    Fue solo tras el éxito de 2001: A Space Odyssey (1968) de Stanley Kubrick, que el cine de ciencia ficción fue tomado en serio. Después de 2001, las películas de este género tuvieron altos presupuestos y junto con ello, increíbles mejoras en sus efectos especiales. Películas como Star Wars o Close Encounters of the Third Kind allanaron el camino de los grandes éxitos de los años siguientes, como Alien: el octavo pasajero (1979), Flash Gordon (1980), E.T., el extraterrestre (1982) y Blade Runner (1982).

    Hoy nadie duda de que la industria cinematográfica está íntimamente ligada a este género, ya sea mediante la adaptación de cuentos y novelas, o a través de guiones creados especialmente para la pantalla grande.

    armaduras de iron man

    Narrativa Gráfica

    La historieta o cómic de ciencia ficción constituye uno de los géneros más relevantes en la industria editorial del Noveno Arte. Ha estado presente durante toda su historia, pero fue entre 1970 y 1980 el mayor auge en este medio, que popularizó el género entre millones de lectores.

    Debido a que este formato solo requiere del talento e imaginación de un ilustrador y un guionista, los límites para el género se expandieron hasta el infinito y más allá. Incluso las editoriales más reconocidas, por ejemplo DC Comics y Marvel, usaron y abusaron de la ciencia ficción para crear revistas y novelas gráficas.

    Halo y Master Chief

    Videojuegos

    El videojuego, por ser una tecnología nueva, se adaptó muy bien al género de la ciencia ficción. Quizá el primer ejemplo de esto sea el Space Invaders (1978), pero pronto le siguieron un sinfín de nuevas propuestas.

    Incluso los populares pinballs o flippers (como los llamamos en Chile), usaron temáticas de ciencia ficción para decorar y diseñar las máquinas. Aunque muchos dirán que estos juegos no son videojuegos, están íntimamente ligados a los inicios de los populares Arcade, pues se solían instalar en los mismos establecimientos comerciales.

    Después, con la aparición de las consolas caseras y los PC, el videojuego se trasladó al televisor de la casa, y con ello, aparecieron una serie de juego que hasta el día de hoy marcan tendencia.

    Aquí les dejo un listado con diez videojuegos de ciencia ficción que marcaron hitos dentro de este género artístico:

    • Space Invaders (1978)
      Arcade fundamental. Oleadas de alienígenas avanzan hacia la Tierra y el jugador debe detenerlas. Marcó el inicio de la era dorada de los videojuegos.
    • Pac-Man (1980)
      Ícono absoluto del arcade. Su estética tecnológica y su mundo abstracto lo vinculan al imaginario sci-fi. Es uno de los juegos más reconocibles del planeta.
    • Asteroids (1979)
      Shooter espacial donde se destruyen asteroides en un vacío infinito. Su jugabilidad simple y precisa lo convirtió en clásico instantáneo.
    • Galaga (1981)
      Evolución natural del shooter espacial. El jugador enfrenta naves alienígenas en formaciones complejas. Es uno de los arcades más influyentes.
    • Metroid (1986)
      Samus Aran explora mundos alienígenas, ruinas y laboratorios. Funda el género metroidvania y define la estética sci-fi de Nintendo.
    • Contra (1987)
      Acción pura inspirada en Aliens. Dos soldados enfrentan una invasión alienígena. Uno de los arcades más populares de los ochenta.
    • Half-Life (1998)
      Introduce narrativa inmersiva en primera persona. Gordon Freeman se enfrenta a anomalías interdimensionales y a la fuerza alienígena Combine.
    • StarCraft (1998)
      RTS emblemático. Su guerra entre Terran, Protoss y Zerg marcó el nacimiento competitivo de los eSports.
    • Halo (2001–presente)
      Shooter futurista que redefinió los FPS en consola. Master Chief, Covenant, Flood y los anillos Halo son parte esencial de la cultura pop sci-fi.
    • Mass Effect (2007–2017)
      RPG espacial centrado en exploración galáctica, decisiones éticas y relaciones entre especies. Una de las sagas más prestigiosas del género.
    • Dead Space (2008; remake 2023)
      Survival horror espacial en el que Isaac Clarke enfrenta necromorfos a bordo de una nave minera abandonada. Mezcla ciencia ficción, terror corporal y narrativa ambiental.

    Otros formatos

    Aunque la ciencia ficción nace como una forma de narrar historias y por lo tanto, usado en aquellas expresiones artísticas que se dedican a ello, también podemos ver ejemplos de ciencia ficción en la arquitectura, la pintura, la escultura, la fotografía y en casi cualquier obra que utilice la ciencia y la tecnología como fuente de inspiración.

    No se puede dejar de mencionar el poder de la ciencia ficción en la radio. El mejor ejemplo de esto fue la obra «La guerra de los mundos» (inglés: «The War of the Worlds»), radiotransmitido por «The Mercury Theatre on the Air», y dirigido y narrado por el actor y director Orson Welles. El programa era una adaptación de la novela «La guerra de los mundos» de Herbert George Wells de 1898 y se emitió en directo como un episodio especial de Halloween, a las 9 p.m. un domingo del 30 de octubre de 1938. Este programa radial es famoso en todo el mundo mundial porque causó pánico en su audiencia y la leyenda dice de que millones de estadounidenses se asustaron por la supuesta invasión extraterrestre.

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    Ciencia ficción hard y soft

    Como se puede ver, la ciencia ficción ha evolucionado mucho desde sus orígenes. De esas primeras historias que especulaban sobre los límites de la ciencia y la tecnología, hemos llegado a obras que hablan hasta de metafísica. Esta amplitud del género, tanto en su fondo como en su forma, ha provocado que algunos académicos piensen en nuevas clasificaciones para la ciencia ficción.

    Ejemplo de esto son 2 populares categorías: ciencia ficción dura y ciencia ficción blanda. Estos conceptos se refieren a dos tendencias opuestas a la hora de elaborar los planteamientos científicos sobre los que se basa la obra.

    La ciencia ficción hard, o dura, es aquella en que los elementos científicos y tecnológicos son tratados con el máximo rigor, incluso cuando entran dentro de la especulación. En este sentido, se puede decir que la ciencia ficción dura releva el espíritu original del género, aquel que se describe de mejor manera bajo el nombre de ficción de especulación científica.

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    En contraposición, a la ciencia ficción blanda no le interesa el rigor científico y antepone a ello, el interés estético de la obra. Gracias a esto, las obras mejoran en su calidad e incorporan a las ciencias sociales como parte de su acervo. Esto permite que la imaginación de los creadores se dispare hasta límites antes impensados.

    Obviamente la distinción entre las dos vertientes es bastante difusa, más aún si el límite entre ambas es el valor estético de la obra. Sin embargo, esta visión aporta otro grano de arena a nuestro conocimiento del género y a su vez, a la búsqueda de una definición de la ciencia ficción.


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    Conclusión

    Como se puede apreciar a través de este ensayo, el genero ha evolucionado mucho desde sus orígenes hasta nuestros días. En sus principios especulaba con los avances científicos y tecnológicos, luego expandió sus fronteras hasta el espacio cercano y siguió viajando hasta los límites del universo. Luego retornó al centro, a la esencia del ser humano y rescató el valor estético de las obras. Pero no se detuvo ahí y siguió con su mutación, y para ello amplió sus temáticas y abarcó las ciencias sociales e incluso las búsquedas espirituales comenzaron a entrar dentro de su ámbito de acción. Y aún después de tanto tiempo, el género no ha encontrado límites y su universo, al igual que le nuestro, se sigue expandiendo.

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    Por ello, intentar limitarlo por su temática o su rigor científico es un trabajo imposible. Más complejo aún si queremos clasificarlo por su calidad estética. Además, hoy vemos obras steampunk, un subgénero de la ciencia ficción, que están más orientadas a la fantasía. O incluso, obras que imaginan tecnologías que usan el alma humana para como fuente de energía. Y así, un sin fin de trabajos que usan argumentos que suenan más a magia que a ciencia.

    Si esto parece poco, también los géneros y subgéneros comienzan a mezclarse, por lo que la ciencia ficción no solo puede invadir el terreno de la fantasía, sino que también se cruza con el género del terror, como vemos en Alien, Depredador o Fall Out.

    Por ello, considero que por si mismo no es posible delimitar a la ciencia ficción y por lo tanto, tampoco se puede definir. Al menos, no de las formas que antes vimos.

    Sin embargo, hoy vivimos una época en que las disciplinas se aúnan para progresar y crecer, y por lo tanto, cabe otra forma de encontrar una definición: cooperar. Para eso usaré los otros dos géneros ñoños para delimitarla y usaré al autor como eje central en la definición de su obra. De esta forma definiré al mismo tiempo los tres géneros ñoños por antonomasia: ciencia ficción, terror y fantasía.

    acorazado espacial Yamato

    Definición de ciencia ficción

    Hablamos de una obra de ciencia ficción cuando el autor, independiente de la temática o lugar donde transcurre la trama, usa la ciencia y/o la tecnología para explicar los acontecimientos fantásticos que ocurren en la historia.

    Por extensión, una obra es de fantasía cuando el autor, independiente de la temática o lugar donde transcurre la trama, usa la magia y/o la fantasía para explicar los acontecimientos fantásticos que ocurren en la historia.

    Una obra será de terror cuando la intención del autor sea provocar miedo en el receptor de su obra, independiente de la explicación que dé a los acontecimientos fantásticos que ocurren en la historia. Y asimismo, será de fantasía o ciencia ficción, si la intencionalidad del autor es sorprender y/o maravillar al receptor de la obra.

    Esta definición aplica a cualquier forma que tome la obra de arte ñoño, y cualquiera sea el tipo receptor de la misma (lector, espectador, oyente u otro).

    Material adicional

    Para incentivar el debate y entregar mayor información, agrego contenido adicional a fin de ampliar la visión de la historia de la Ciencia Ficción a los ciudadanos de la nación Ñoño.

    Imágenes de ciencia ficción

    Otros puntos de vista


    ¡Al fin terminé!

    Pero antes diré que si bien, al definir ciencia ficción también definí la fantasía y el terror, igual voy a desarrollar ensayos similares para los otros dos géneros fantásticos y así, espero lograr un cuerpo coherente que le dé más valor a este texto.

    Finalmente, decir que el portal Ñoño es tu entrada a un universo de fantasía, terror y ciencia ficción.


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    categoría: arte ñoño
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