cómic: Brutal Cómix

$12.000

Compilación de la obra de Lautaro Parra

1986 / 1993

Portada: tapa blanda, color.

Interior: 160 pág; blanco y negro.

Dimensiones 17 x 24 cms.

Hay existencias

Descripción

Brutal Cómix es un cómic que compila de la obra gráfica de Lautaro Parra de 1986 a 1993. Mide 17 x 24 cms; 160 páginas; blanco y negro; edición rústica.

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Esta es una compilación de la obra gráfica de Lautaro Parra. Con guiones propios y en muchos casos, de su hermano César (Anti-Show), este libro recopila una carrera dibujada desde 1986 hasta 1993, cuando sorpresivamente deja de lado sus lápices.

Brutal Cómix, así con x, es una colección de relatos inverosímiles y exuberantes, tanto, que esta presentación resulta completamente inadecuada para el tamaño de la obra.

Ficha técnica

  • Autor: Lautaro Parra
  • Portada: tapa blanda, color.
  • Interior: 160 pág; blanco y negro.
  • Dimensiones 17 x 24 cms.

Lautaro y su Brutal Cómix

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por Carlos reyes

En el cine arte Alameda se efectuó el pasado 7 de noviembre el lanzamiento de un nuevo volumen de la colección Ojo Blindado de Ocho Libros: Brutal Cómix, compilación de obra gráfica de Lautaro Parra 1986/1993.

Asistir a esta presentación del trabajo de Lautaro Parra era un compromiso ineludible con toda una época, con un momento de incontenible frenesí cultural. Quién no estuvo ahí malamente podría expresar el ímpetu y la locura de todo el movimiento contracultural de un Chile dictatorial. Los dibujos de Lautaro hablan de punks, skinheads, violencia, contracultura, sexo, drogas y ciencia ficción, en un momento en que la dictadura comenzó a vestir disfraces democráticos en un intento del panorama político por acomodarse a los nuevos tiempos que auguraban una alegría que nunca llegó.

brutal-comix-lautaro-parra-portadaMaliki, Vicho, Clamton, Vásquez, Felva, Karto y el propio Parra son solo algunos de los nombres que se fijaron en la retina de los lectores ochenteros con la fuerza de un garfio enterrado en medio de la masa encefálica.

Lautaro Parra estuvo en el epicentro de esa rabiosa y explosiva escena de historieta ochentera que (in)conscientemente se hizo cargo de la frustración y la violencia de un país que peleó duramente para despojarse del terror de los esbirros pinochetistas, el mismo país que años después se enfrentaría sorprendido al callejón sin salida de la democracia de los acuerdos acomodaticios.

Después de la nueva batalla de Chile, que enfrentó al Sí dictatorial y el No de la esperanza, Parra se alejó del vórtex cultural y abandonó los lápices. No obstante, su trazo punk se mantuvo vivo y fresco en las viejas páginas de las revistas under de los 80 hasta ahora que, convencido por Rodrigo Araya, se atrevió con una compilación por la que muchos de nosotros esperamos por más de 20 años.

Hilda Carrera, parte del equipo chileno de la revista Trauko, Marco Esperidión, Rodrigo Araya ( editor de la colección) y yo estuvimos en la testera. En su presentación, Hilda Carrera explicitó parte de los objetivos de la mítica Trauko: ” Era una revista que se planteó para poner ahí lo que estaban haciendo los dibujantes chilenos. Yo siempre he pensado que el cómic es una forma muy innovadora de expresar, que va mucho más allá. Que se parece más al cine y que va mucho más allá de la literatura y que va mucho más allá de la gráfica porque combina ambas técnicas. A mí me gustaría, me encantaría, que dibujantes como el Lautaro siguieran haciendo cosas. La invitación es quedarnos con esta frase (la tentación de las frases hechas) esta que les decía de sembrar memoria para que no crezca el olvido”.

brutal-comix-lautaro-parra-blondi-1Entre el público asistente descubro rostros de reconocidos íconos culturales como Pancho Casas (Yegua del apocalipsis, performer, poeta y escritor); Gonzalo Rabanal (audiovisualista y performer) e incluso el artista francés Loro Coirón que pasó casualmente buscando otra actividad por el lugar, se quedó y terminó comprando una copia del libro. Es extraño ver una fauna tan variopinta en un lanzamiento de historieta, pero están acompañando a un viejo compañero de armas.

Con su voz pausada y su actitud hierática, Lautaro Parra toma la palabra para contar el génesis de su trabajo: “Todo partió en el año 86. Me acerqué a un galpón donde había gente que venía llegando de Europa y tenían una propuesta muy interesante, gente increíble, con mucha fuerza, con ganas de hacer muchas cosas. En medio de esa fiesta empezó a nacer la idea de una revista. Conocía a gente increíble entre ellos los de Beso Negro y empezamos a hacer revistas, empezamos a hacer un poco de política con trazos, con cosas buenas, pero también con miedo. Me metí con gente del arte, creo que por aquí está Gonzalo Rabanal. Hicimos un colectivo en ese tiempo que se llamaba Los Ángeles Negros – y agrega- La gente de Trauko me recibió con los brazos abiertos y conocí a muccha gente como Pancho Casas que está aquí, gente con la que carreteábamos mucho y lo pasábamos muy  bien, pero en general era una vida tan… tan llena de cosas. Todos los días pasaban cosas. Dibujar era casi lo de menos. Era una vida de carrete, de droga… (Desde el público Francisco Casas acota: “De harta”) Pancho estaba muy enamorado de mí” (“Todavía” vuelve a agregar Casas, logrando que la risa se instale en el público)

brutal-comix-lautaro-parra-blondi“Entre todo eso – continuó Parra– quedó Trauko, quedaron las historietas, quedó el arte, quedaron las performances, lo que queda es el tiempo, la tinta, el alcohol, la droga. Lo pasábamos bomba. Día tras día, año tras año, hasta que llegó la Democracia Cristiana y nos cortó las alas a todos el año 91 (risas) Se acabó Trauko y todos nos fuimos y llegó La Concertación. Y estaban los amigos y lo pasamos, muy, muy bien, y eso es todo. Gracias por haber venido”- concluyó el escueto Lautaro Parra.

Minutos después, mientras hojeo mi ejemplar de Brutal Cómix al ritmo del rockabilly de Cocodrilo Rockers que anima los últimos momentos del evento, al tiempo que varios de los asistentes se confabulan para seguir la fiesta en casa de Pancho Casas, desde las páginas de historieta, los hijos bastardos del imaginario ochentero de Lautaro se me antojan rockets, misiles que desde el pasado impactan furiosamente en el presente con sus mensajes de un tiempo cuyas ondas expansivas aún golpean con fuerza la nueva narrativa gráfica chilena.

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