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6 datos ñoños de J. R. R. Tolkien

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Uno de mis autores favoritos es JRR Tolkien y considero que es muy triste que no alcanzara a terminar su obra, pues según su hijo, la idea de su padre era escribir un gran cuerpo de leyendas, mitos y cuentos que ocurrieran en la Tierra Media pero en diferentes Eras y por supuesto, que fueran coherentes entre todos. De ahí que Christopher Tolkien editara y publicara póstumamente el Silmarillion y Los hijos de Hurin, libros que su padre no terminó pero que también pertenecían a esta suerte de “crónicas de la Tierra Media”.

Pues bien, no solo de de obras literarias vive un autor, pues a su legado en palabras también se le agregan las anécdotas, y de eso trata esta entrada, de 6 datos bizarros sobre Tolkien.

1. En Alemania preguntaron a Tolkien si era ario. ¿Qué crees que respondió?

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Antes que la editorial  Rutten & Loeing Verlag publicara el Hobbit en la Alemania Nazi, ellos le enviaron una carta a su editor, Stanley Unwin, donde le preguntaban si era de origen ario. Tolkien era profundamente antiNazista y consideraba la ideología como perniciosa y la teoría de la raza aria como pseudociencia. Sin embargo, algo debía contestar y probablemente, de esa respuesta dependería si publicaban o no la traducción del Hobbit. Conclusión: escribió dos cartas.

En la primera carta, JRR Tolkien simplemente contestaba que “sí” y en la otra misiva, palabras más palabras menos, que se metieran la traducción por la ra…!!! Luego entregó ambas misivas a su editor y le dejó a él la responsabilidad de enviar la respuesta que considerara más apropiada. El resultado fue una bonita edición en alemán del Hobbit. (fuente)

2. Tolkien solo tuvo un auto en su vida.

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Además de todas sus ñoñerías, a JRR Tolkien no le gustaban los autos y sin embargo, en 1932 se compró un Morris Cowley y lo llamó JO, en referencia a las dos primeras letras de su registro. Lo que te hace pensar: alguien que no le gustan los autos, compra uno y le pone un nombre, es raro. Entonces aquí corresponde aclarar que para equiparar la balanza, a JO tampoco le gustaba mr. Tolkien.

En una ocasión, mientras visitaba a su hermana, estacionó a la pobre JO encima de una pared, claro que la pared estaba en pie cuando el puso el auto arriba. Algunos meses después, mientras manejaba en una transitada calle de Oxford, para doblar en ua calle, aceleró su vehículo y gritó con todas sus fuerzas: Charge ‘em and they scatter! Una traducción aproximada de esto sería carga contra ellos y se dispersarán. Pues adivinen qué, tenía razón y en esta ocasión la averiada JO pasó sin un rasguño. Quizá alguien debió gritarle al furibundo conductor “you shall not pass!”.

El tiempo pasó y cuando los caminos y automóviles invadieron el paisaje urbano Tolkien decidió no manejar más. Y así fue desde entonces, para alegría de JO y de los demás seres vivos que transitaban por la ciudad. (fuente)

3. Tolkien escribía con 2 dedos.

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Cualquiera que alguna vez haya escrito en un teclado sabe que la forma más lenta y torpe de hacerlo es con 2 dedos. Pues bien, este hombre, profesor de literatura, académico de la Universidad de Oxford y autor de una de las novelas más leídas en la historia de la humanidad, escribió toda su obra con solo dos deditos.

Acá otro dato para meditar. Tolkien escribió el Hobbit en 1937, pero recién a principios de los ’50 publico el primer volumen del Señor de los Anillos, lo que significa que tardó más de 13 años en terminarlo. Entonces, esto me hace pensar que si hubiera escrito usando 4 dedos en lugar de 2, le hubiera tomado la mitad del tiempo. ¿O no? (fuente)

4. El Señor de los Anillos no es una trilogía.

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Mister J. R. R. Tolkien escribió la novela como un solo cuerpo de breves 1200 páginas, divididas en 6 libros más apéndices, pero ya pueden imaginar lo difícil que es empastar un libro con tantas hojas, así que hoy en día se publica casi exclusivamente como una novela dividida en 3 volúmenes. De ahí que la gente lo llame erróneamente una trilogía.

Otro motivo de esto fue que en esos años el papel era muy caro, así que editar un libro así costaría una fortuna, problema que disminuye a un tercio si solo publicas un tercio del libro. Como consecuencia, el primer volumen, “La comunidad del Anillo”, fue publicado por primera vez en Gran Bretaña en Julio de 1954. El segundo volumen, “Las dos torres”, fue publicado en noviembre de ese mismo año y “El retorno del rey” en octubre de 1955. Por supuesto, esta primera edición dividida en tres dio inicio a la dinastía de la trilogía, una maldición que se mantiene hasta nuestros días. (fuente)

5. Sam es el héroe de la novela.

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El Señor de los Anillos narra cómo Frodo Baggins cumple con la misión de destruir el Anillo Único y desde ese punto de vista, es evidente que el hobbit de Bolson Cerrado es el protagonista de la historia. Sin embargo, J. R. R. Tolkien consideraba que Sam Gamgee era el gran héroe del Señor de los Anillos. ¿Curioso?

Si lo piensas bien, hay lógica en la afirmación. Por un lado, Frodo jamás hubiera llegado a la cima del volcán sin Sam. Además, fue el leal jardinero quien venció a Ella la Araña y fue quien liberó a Frodo en la torre de Orcos. Y si eso no fuera suficiente (aunque esto es solo especulación mía), recordaran que Sam en realidad se llama Samwise, un interesante agregado del autor, pues wise significa astuto. Así que mr. wiseTolkien nos da una pista al respecto. (fuente)

6. J. R. R. Tolkien y C. S. Lewis eran buenos amigos.

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De hecho, ambos autores se hicieron amigos antes de volverse famosos. Se reunieron por primera vez en 1931 para una noche de tragos y literatura, y discutieron sobre religión hasta la madrugada. Aunque su verdadera amistad se cimentó un año después, cuando Tolkien invitó a Lewis a unirse a un grupo literario llamado “the Coalbiters” (algo así como “los masticadores de carbón”). Desde entonces se hicieron amigos y además de ser colegas en Oxford, compartían variados intereses, incluida la literatura nórdica y anglosajona, con toda su mitología.

La relación entre ellos fue para ambos fructífera, pues mientras JRR Tolkien le daba una mano con el mundo cristiano de Narnia, CS Lewis hacía lo mismo con el autor del Señor de los Anillos. Así pues, se puede afirmar que ninguno hubiera alcanzado el reconocimiento literario sin la compañía del otro, porque es bastante probable que la competencia, afinidad y compañerismo nacidas entre ambos los ayudó y motivó para crear sus respectivos universos de ficción. (fuente)

por I. C. Tirapegui

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